Cuando se cumplen 47 años del conflicto bélico que tomó por sorpresa al Estado de Israel, encabezado por Siria y Egipto, la publicación de un informe de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) revelan las cartas presentadas por los altos mandos del ejército a la Comisión Agranat, que investigó los sucesos del combate.
En un documento calificado como "ultrasecreto" con "nivel máximo de urgencia”, el 5 de octubre de 1973 a las 4:45 pm, menos de 24 horas antes del ataque conjunto de Siria y Egipto, llegó a manos de las FDI un trabajo de inteligencia que explicaba los motivos por los cuales tanto en Siria como en Egipto habían enviado de regreso a su país a expertos y diplomáticos rusos, junto a sus familias.
El documento afirma: “Sabemos que Siria expulsó a expertos soviéticos y que fueron trasladados en aviones de Damasco a Moscú. Las mismas fuentes afirmaron que también hay familias de diplomáticos que abandonan Damasco. Estas fuentes agregaron que los sirios explicaron que la expulsión se debía a su intención de luchar contra Israel”.
A pesar de la clara advertencia de que el estallido de la guerra era inminente, la información llegó a manos de la primera ministra, Golda Meir, el ministro de Defensa Moshe Dayan y el jefe de Estado Mayor David Elazar, recién a las 6 a. m. del día siguiente, 14 horas después de recibido el informe y apenas 7 horas antes del comienzo de los ataques.
El informe de inteligencia afirmaba con claridad que “la evacuación de los soviéticos de Egipto y Siria puede ser considerada como los preparativos árabes para la guerra". Sin embargo, la inteligencia militar decidió retener esa información, para lo cual afirmó: “Si bien los elementos obtenidos por nuestra fuente permiten suponer el curso de los acontecimientos, se debe considerar la existencia de inexactitudes que puedan resultar tanto de la credibilidad del informe, como de la tendencia de las fuentes soviéticas que proporcionaron la información".
En una carta enviada a la Comisión Agranat, el general del ejército Eli Zeira explicaba que no recordaba haber dado instrucciones de retrasar la publicación del informe: “En caso de que yo lo hubiera retrasado, también habría tenido que aprobarlo previo a su emisión al día siguiente, y no fue así como sucedio”. Zeira continuaba en su carta al comité: “En retrospectiva, puedo reconstruir que es posible que hayamos estado esperando noticias más importantes para actualizar nuestros informes”.
Sin embargo, el testimonio del subjefe de Estado Mayor, general de brigada Aryeh Shalev, en su carta al comité arroja un poco de claridad: “El mayor Ilan Tehila leyó palabra por palabra del informe al jefe de Inteligencia Militar, y fue él quien ordenó no transmitirlo”.
Sobre las responsabilidades en torno de los sucesos de la Guerra de Yom Kipur, el Comité Agranat escribió: “El alto mando del ejército y el liderazgo político no estimaron que una guerra estuviera a punto de comenzar".
En su carta al comité, Zeira agregaba: “Cabe mencionar que, a pesar de mi consideración de que la posibilidad de que los estados enemigos iniciaran una guerra a gran escala, era baja, transmití mis dudas al rango político, acerca de la inusual salida de familias soviéticas de Siria y Egipto”. Otro de los hechos que consideraba inusual era la presencia de “11 aviones que llegaron a Siria y Egipto para los que todavía no hay explicación".
El jefe de las FDI aborda sobre el final de la carta una vez más la responsabilidad: “Me considero socio en la responsabilidad de haber equivocado mi evaluación de las intenciones del enemigo. Es un error con el que viviré toda mi vida”.